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Mostrando entradas de noviembre, 2011

EL HOMBRE MÁS GORDO DEL MUNDO

Una noche antes de acostarse, escuchaba un auto estacionado frente a la casa de los vecinos con una música detestable a todo volumen. Su esposa que se alistaba para entrar a la cama hizo una mueca de resignación. Él pensó en la crisis que vivían, una de las más grandes del país en las últimas décadas. La crisis para él no sólo era económica, sino también moral. Y se reflejaba por todas partes. Televisores que funcionaban como niñeras de sus hijos, niños que faltaban el respeto a sus mayores y jamás eran reprendidos, música que se escuchaba a todo volumen por las calles del vecindario a veces hasta altas horas de la noche, jóvenes paseando en sus autos con música superflua a un volumen estridente. Y lo peor del caso, es que nadie se quejaba de nada y todo el mundo dejaba hacer cualquier cosa a aquellas nuevas generaciones. “¿En qué momento se perdió el respeto por los demás?” se preguntaba. “¿En qué momento los caprichos de las nuevas generaciones se impusieron? ¿En qué momento lo…

LA SEXÓLOGA

Con los ojos comprimidos por una tela negra, y como una flor mojada de cuatro pétalos, ella se sentía extasiada, sobre todo después de una serie de fantasías que le habían contado. Estaba amarrada en el suelo con cuerdas que iban a los diferentes ángulos del cuarto. Las que sostenían sus piernas hacían que éstas quedaran abiertas como un par de puertas hacia el placer. -¿Cómo te sientes ahora amarrada? – preguntó la mujer que la acompañaba. -Pues me siento algo extraña- dijo ella. -Necesito que te quites las pantaletas, no te lo tomes a mal, confía en mí. Sé que llevas ya más de dos meses intentando todo lo que te he dicho, caricias, posiciones, etc., y no has logrado nada, pero, sin duda has avanzado y estoy segura que hoy lo lograremos. Ella procedió a quitarse las pantaletas con un poco de recelo, pero decidió soltarse porque había depositado toda su confianza en aquella mujer, ya que sí había sentido grandes progresos. Y al parecer toda esa situación inesperada la estaba excitando aún…

SIÉNTETE BIEN

Era un día en que el viento soplaba gélido a través de las calles para tropezarse con mi casa y hacer todo tipo de ruidos fantasmales. A través de la ventana podía percibir como la luna llena tornaba las casas pálidas como si estuvieran sin vida. Sólo mis pasos se oían por la casa. Me paré frente a un cuadro e intenté platicarle sobre un sentimiento que me producía la sensación de un nudo en la garganta. Primero lo saludé y en el cuadro una cara espectral se formó para responder a mi saludo, le pregunté que cómo iba todo y me contestó que todo iba bien, después su cara se esfumó dejando una estela como la que deja el humo de un cigarrillo. Pregunté nuevamente si estaba ahí y no hubo respuesta, la estela fantasmal seguía ahí pero como un esfera de humo sin expresión alguna.  Intenté lo mismo con tres cuadros más, con algunos pude llegar al comienzo de mi historia, pero a los pocos segundos también se esfumaron como el primero. Mi nudo se hizo más grande, de pronto sentía un torniquete …

UN VIERNES DE LUJURIA

Recién terminada la jornada de trabajo, se dirigía hacia su casa y pensó con euforia, al fin viernes. Miró el reloj de su auto que mostraba la fecha y hora del día: 06/04/2040 5:30 p.m. El tráfico estaba congestionado e iba a vuelta de rueda. El sol parecía estar huyendo de la ciudad, por eso era como si cientos de sombras salieran de sus escondites con gran desenfreno. Gente por aquí y por allá, parecía un gran hormiguero que se preparaba para algún suceso importante. Con su auto giró por la glorieta donde tres bien formadas y vestidas muchachas de alrededor de veinte años, le robaron la atención. Él sintió una sensación de lujuria que lo cubrió por completo, continuó conduciendo mientras pensaba en voz alta:
¡Vaya! ¡Niñas! Hacen que uno saque su instinto animal. Menos mal que ya hice mi reservación para sacar todo este instinto bestial que traigo. Había pagado tres chicas impecables a un muy buen precio que había conseguido por ser cliente distinguido. Siempre reservaba con antelación…

VÍA EXPRESS

Aquel día de verano todo brillaba como si la vida misma fuera un astro con luz propia. Había logrado terminar sus estudios y lo mejor de todo es que tenía firmado un contrato para trabajar como ejecutivo en una empresa de tecnologías de la información. Fue válido el esfuerzo de pagar una de las universidades más caras y prestigiosas de la región. Había rendido frutos el trabajo duro y los sacrificios que hizo en esa universidad en las afueras de la ciudad donde vivió durante casi cinco años y que estaba a punto de abandonar. Como el contrato lo indicaba pasarían por él para su primer día de trabajo. Se asomó por la ventana del dormitorio en la universidad y distinguió una limosina de la cual bajó una persona con la vestimenta de un chofer quien tocó a la puerta del dormitorio. -Sr. Vengo por usted para llevarlo a la empresa ¿Está listo? –dijo el chofer después de que él abriera la puerta. -Sí, estoy listo, podemos irnos. Ya en camino, notó que llegaban a lo que llamaban la famosa Vía E…